27 febrero 2007

Adios

Aún recuerdo el día que llegaste a mi vida. Yo venía de estar una semana en el pantano con el instituto, y cuando bajé del autobús y te vi pregunté a mi madre quién eras. - Es nuestra perra - dijo, y yo no me lo creí hasta pasado un buen rato.
Te abandonaron de cachorro en la calle y un hombre te recogió. Luego sufrió un accidente y murió, y pasaste a una familia que no te podía atender. Entonces llegaste a nosotros con desconfianza, no habías tenido una buena vida y ahora éramos otros extraños mas en ella. Te apoderaste del fregadero y no había quien entrase a por ti, tenías miedo y estabas a la defensiva. Solo el sonido de un golpe de periódico enrollado te hacía sucumbir. Pero poco a poco y día a día empezaste a conocernos, y a confiar, y asi pasado un tiempo fuiste una más de la familia. Tu te acostumbraste a nosotros y nosotros nos acostumbramos a ti. Por fin tuviste esa vida feliz que merece culquier ser vivo.
Han sido muchos años juntos y nunca te olvidaré. No olvidaré tus gruñidos cuando me acercaba a tu comida, o cuando tenías tu pelota, o simplemente cuando te hacia de rabiar. No olvidaré tus ladridos tan molestos siempre que llamaban al timbre o a la puerta. Tus aullidos cuando pasaba la ambulancia o el camión de bomberos. Tus lloriqueos cuando comíamos para que te diésemos algo, lo contenta que te ponías cuando entrábamos por la puerta, viniesemos de por el pan o de vacaciones, las vueltas que dabas alrededor de ti misma ladrando cuando te emocionabas con algo y otras muchas cosas.
Siento haberte pegado alguna vez sin razón o por equivocación. Y siento sobre todo haberte regañado ayer porque no te dejabas bañar. Me duele mucho que eso haya sido lo último que he hecho contigo. Perdóname, sabes que te quiero. Tu nunca nos has guardado rencor por nada, ojala yo pudiese hacer lo mismo con todo el mundo.

Descansa en paz, Beta.

No hay comentarios: